Condenadas sin razón, juzgadas sin defensa, calumniadas a diario, etiquetadas con ignorancia, las Artes Marciales sufren con resignación las acometidas de una gran mayoría de la opinión pública, que sigue utilizando unos tópicos y estereotipos que no se ajustan a la realidad.
La mayoría de la prensa no especializada ni se informa ni se interesa; de ese modo sus opiniones casi siempre carecen de credibilidad, pero no se dan cuenta que esa falta de respeto por las Artes Marciales y sus practicantes daña la imagen de unos profesionales que, con seriedad y esfuerzo, se afanan diariamente para transmitir sus enseñanzas.
El nacimiento de las Artes Marciales, está estrechamente ligado a la guerra pero la invención de la pólvora les quitó protagonismo y se reconvirtieron en muestras culturales de algunos pueblos, terapias, deporte, etc. Podríamos decir que con esa reconversión las Artes Marciales dejan de ser "el camino del guerrero" para transformarse en "el camino del bienestar".
Aunque cada uno de los estudiantes que se inician en su práctica tiene un motivo o razón diferente para hacerlo, en gran medida, la mayoría busca realizar un deporte, aprender defensa personal, mejorar su condición física, fortalecer su salud e incluso algunos las practican por motivos psicológicos (vencer la timidez, ganar seguridad en si mismos, aumentar la autoestima, etc.), todos ven cumplidas sus expectativas. En el mundo del Budo hay infinidad de estilos y sistemas de entrenamiento capaces de adaptarse a las necesidades de cualquier practicante.
Todo tipo de población, sin importar edad, sexo o condiciones físicas pueden verse favorecidos por una práctica seria y constante.
Voy a exponer cuatro buenas razones para dejar que los niños practiquen Artes Marciales, aunque sin duda existen muchas más:
1. Su práctica ejercita la concentración, creando hábitos que le ayudarán en sus estudios.
2. Genera el respeto y la educación, haciéndole más comprensivo hacia sus semejantes creando actitudes positivas ante la sociedad.
3. Da confianza y seguridad, haciéndole sentirse seguro de sus posibilidades en distintas situaciones de la vida cotidiana.
4. Le mantendrán en forma, dando a su cuerpo flexibilidad y estímulos, que mejorarán su estado físico, reflejos, motricidad, que favorecen su desarrollo.
Frente a la pobre argumentación que aportan nuestros detractores basada únicamente en falsos tópicos y estereotipos, les dejo con esta exposición y les invito a iniciarse en el camino del bienestar, un camino que mejorará sin duda, la calidad de vida que disfrutan en la actualidad. Y recuerde, las Artes Marciales no se practican, ¡SE VIVEN!.
Ricardo Díez Sanchís. (Publicado en INTERGYM´S)